LAS PUERTAS                EL HACEDOR                 LO HECHO                DE PUERTAS ADENTRO                DE PUERTAS AFUERA

 

  Foto: SAM_8759

2 de Noviembre de 2012

Secretaría de Cultura de Jalisco, a través de la Dirección de Museos y Exposiciones,  exposición colectiva “Libros de artista”, en la Galería del Tren Eléctrico Urbano, de la Estación Juárez.

En total se presentan 16 obras, las cuales pertenecen a 14 artistas de trayectoria nacional e internacional: Adolfo Weber (México), Almudena Mora (España), Carmen Alarcón (México), Ediciones del Vigía (Cuba), Ireri Topete (México), Jim Lorena (España), José de Jesús Olivares (México), Margarita Vega (México), Norberto Luis Romero (Argentina), Olivia González Terrazas (México), Sandra Carvajal (México), Saúl Sotelo (México), S.T. Libro Objeto (España) y Víctor Mora (México).

El libro de artista es una obra de arte realizada en su mayor parte o en su totalidad por un artista plástico. El libro de artista está trascendiendo de su rol de contenedor de textos,  y asumiendo una nueva visión como objeto artístico y expresivo."Las Puertas del Hacedor" participa con su plaqueta Queridos muertos e Insignificantes, texto de Cecilia Eudave.

Cartel de la exposición de Libros de artista en la estación Juárez, del tren urbano de Guadalaja, México. En ella se exponen algunas creaciones de

 

 

 

PRESENTACIÓN Y LECTURA

martes 31 de mayo de 2011, Centro de Arte Moderno- Madrid

CIRCIRCUNSTANCIAS LUCTUOSAS es una edición especial para el “Centro de Arte Moderno” (Madrid), y se tiraron 20 ejemplares numerados y firmados por el Autor/Hacedor. Salió de “Las puertas del hacedor” un 15 de mayo de 2011.  Para el cuadernillo interior, impreso a dos tintas, en papel de 120 g., se utilizó el tipo Century Gothic, 12 Pt. y 22 Pt. para los titulares. La portada está realizada en cartulina fotográfica de 240 g. Tanto las imágenes del cuadernillo de 16 páginas como la portada, han sido intervenidas con Adobe Photoshop CS5 y personalizadas con un toque de tinta roja. Esta plaquette-esquela lleva guarda en papel vegetal con motivo de cielo y nubes, va cosida a mano con hilo de seda violeta y rodeada de una cinta igualmente violeta, con un cierre de ramillete de flores de tela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTREVISTA A JOSÉ JOAQUÍN BEEEME PARA EL HERALDO DEL HENARES. 22-05-11
 Por Miguel Baquero
    
    José Joaquín Beeme es un aragonés afincado en Italia desde hace diez años. Amante y practicante de la creación artística, al decir “creación artística” entiéndase de la forma más genérica, porque el proyecto de Beeme, que desde el año 2004, con la fundación de “La Torre degli Arabeschi” es toda una realidad, consiste en aunar en una sola obra el aspecto literario y pictórico (y también artesano y personal) de los libros con los que trabaja.
    La Torre degli Arabeschi edita (aquí no cabe el supuesto sinónimo “publica”) libros de tirada reducida, en torno a los 15 ejemplares, 30 como máximo, elaborados todos ellos manualmente por Beeme, numerados y firmados por el autor. Como cabe suponer, cada “libriccino” (o “librúnculo”, como se refiere a ellos el autor, o “libreto”, como también podría llamárseles) es una auténtica obra de arte tanto en lo referente a ilustración u originalidad de la composición, como en el aspecto literario que contiene.
   Pese a que suelen referirse a La Torre degli Arabeschi como una “microeditorial” por lo exiguo de sus tiradas, seguramente sería más propio hablar de una gran, grandísima editorial al margen del proceso industrial de fabricación de libros, de las grandes y fatigantes tiradas, de “los nubarrones de letras y los vientos barredores de folios”, como indica el gran cuentista Norberto Luis Romero, uno de los autores publicados por Beeme.
    Desde las orillas del Lago Maggiore, al pie de los Alpes, donde Beeme lleva a cabo su trabajo de orífice, cada cierto tiempo los libros de La Torre degli Arabeschi recorren el mundo al encuentro (que no a la caza) de lectores que sepan apreciar lo artístico de sus portadas, lo hermoso de sus encuadernaciones, lo cuidado de sus páginas.
    En esta ocasión, la exposición de La Torre degli Arabeschi ha llegado a Madrid (durante todo el mes de abril en el Centro de Arte Moderno, calle Galileo, 52), y allí tuvimos ocasión de contemplar la humilde magia de estos ejemplares y, posteriormente, de hablar con el editor-autor.
    
    EL HERALDO DEL HENARES: La primera pregunta parece inevitable: ¿cómo surgió la idea de crear esta editorial tan al margen, justo en el lado opuesto, del vocinglerío actual que domina la edición?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Sostengo que la guerrilla, la resistencia, la contracultura, se puede y se debe practicar en todos los ámbitos de la creación. Hay algo de vieja hidalguía en esto, de rabioso romanticismo one-man-show, pero, una vez tendida la tela, las arañas del espíritu se congregan por simple combinatoria de radicales libres. La Torre es mi pecado de soberbia respondiendo al aborrecimiento masivo.
    
    EHH: ¿Cómo eliges a los autores en cuya obra trabajas?, ¿por admiración?, ¿por amistad?, ¿o son ellos quien se acercan a ti y entre ellos y tú media la firma de un contrato?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Lectura y complicidad, enamoramiento de unos textos, siguen, acompañan o anuncian una amistad. La deriva contractual, como todo lo que toca el comercio, la asesinaría sin remedio. A veces, también, publico al personaje más que a su obra: quienes han hecho de su vida un arte, los Wilde sin impostura, me merecen un gran respeto.
    
    EHH: En los maravillosos libros que constituyen la exposición, he visto que trabajas con multitud de materiales. Hay mucha técnica de collage: ensamblas maderas, telas, cerámicas, flores secas, por ejemplo, incluso empleas metales…
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Lo yuxtapongo todo: tengo un collage por cabeza. Ahora en Madrid me he provisto de espléndidos papeles japoneses y nepalíes, pero también de llaves y fotografías antiguas del Rastro (por cierto, mis galeristas son además un templo ramoniano: qué felicidad). En mis “polilibros o libros de uso variable”, como decía Cortázar de los suyos, caben muchas cosas o muchos yoes porque mi género es la autobiografía, y mixta es la técnica congenial.
    
    EHH: Hemos visto, por ejemplo, una portada que incluye chapas de botella martilleadas para que tengan el aspecto de ruedas de un coche… Evidentemente, con técnicas como ésta se ha de ir trabajando cada ejemplar por separado, uno a uno…
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Cada ejemplar es un original, como en el caso de la obra gráfica, y hablar de tiraje es útil solo a efectos de anaquel o catalogación. Contra la serialidad reivindico el aura, por decirlo en palabras de Benjamin, la unicidad de la experiencia estética que se recibe o se propina.
    
    EHH: ¿El autor en cuyo libro estás trabajando, te transmite alguna sugerencia sobre cómo le gustaría que fuera “su” portada?, ¿supervisa en algún momento el proceso?, ¿da el visto bueno final?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: A partir de la entrega del original, todo está basado en la sorpresa, en el juego, en el suspense, pero también en la miniatura monacal, por naturaleza silenciosa. Otra contratendencia que me gusta: ejercer la confianza en un mundo todo sospecha y conspiración. Por eso he eliminado, de un plumazo, la nefasta figura del distribuidor.
    
    EHH: ¿Cuál es la máxima extensión de textos con la que trabajas?, ¿5, 10… 100 páginas?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: No más de una treintena, incluidas imágenes y manipulaciones varias. Minimalismo en todo, menos en la intención y en la ambición artística. El gigantismo de las cifras apabulla solo a los cretinos. Luego me dirijo, también yo, a la inmensa minoría.
    
    EHH: Algunos de los textos que has publicado en La Torre degli Arabeschi son originales, pero otros son cuentos ya publicados bien por separado o bien dentro de una colección, de autores actuales pero también de clásicos. En este sentido, ¿te atienes solo a tu gusto personal?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Inéditos siempre que trato con autores vivos: ésta es la regla. En otro caso caben mis lecturas personales, por ejemplo aforísticas o antológicas, de autores que me han enseñado a escribir, a pensar, a ver mundos / el mundo. Pero el gusto es bastardo y se mueve a golpe de intuición y descubierta.
    
    EHH: Junto con los magníficos ejemplares de La Torre degli Arabeschi… por cierto, ¿por qué este nombre?
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Italianizante lo he sido siempre (ya en 1995, antes de saber que viviría en Italia, me fui con una beca del Instituto de Estudios Turolenses a escribir cuentos recorriendo “la bota” en tren desde Ventimiglia a Palermo), y en tiempos de oscurantismo de retorno afirmo además mi raíz andalusí, dentro de un zigurat de invenciones nómadas, de una babel que habla todas las lenguas del arte.
    
    EHH: Te iba a preguntar que, junto con los magníficos ejemplares de La Torre degli Arabeschi hay también en las exposiciones un espacio reservado para ejemplares únicos, como son los “cuadernos de artista”…
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: En Andarines de su órbita (homenaje a JRJ que es metáfora del poeta, del creador que trabaja día a día su obsesión, el mundo que a cada paso recrea) he querido dar una pincelada de un proyecto paralelo, constituido por obras únicas, al que llamo Kraken Álbum. Se trata de una selección de mis sketchbooks, un centenar, sobre los más variados asuntos y preocupaciones que rondan por mi cabeza, y en los que ensayo con todo lo que hallo a mi alcance.
    
    EHH: Defiendes que esas obras pueden tener un gran valor, como muestra del proceso creativo que sigue un artista hasta culminar en un cuadro, una escultura o, como en tu caso, la edición de un libro…
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Proceso creativo volcado a un fin o fin en sí mismo, en ambos casos el cuaderno es una pieza apasionante, reveladora de claves estilísticas, teóricas y hasta biográficas, crecientemente valorada por los historiadores del arte. Para mí es un magnífico banco de pruebas, el terreno de la invención pura, sin deudas ni compromisos, algo así como el cortometraje de la plástica.
    
    EHH: No te voy a preguntar en qué estás trabajando ahora, que suele ser la pregunta habitual, porque imagino que el proceso de edición de cada libro de La Torre degli Arabeschi es una aventura que a veces culmina y otras se malogra, que no hay plan editorial en sí y que lo artesanal llega incluso a la programación editorial…
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Si el capriccio rige mis destinos, cómo no iba a hacerlo con estos Harveys de mi chistera. Pero como el dios de las pequeñas cosas me ha librado del secreto industrial y de cualquier estrategia de ventas, puedo decirte que estoy preparando un libro de microcuentos de tradición hebrea con el artista conceptual neoyorquino Jonathon Keats, un microsafari con fotografías de Grégoire Dubois y un homenaje a Ildefonso Manuel Gil firmado por su principal estudioso, el poeta Juan González Soto.
    
    EHH: Entonces solo me cabe despedir deseándote toda la suerte artística del mundo y que durante muchos años sigas realizando tus magníficas plaquettes.
    
    JOSÉ JOAQUÍN BEEME: Muchas gracias, desde la complicidad letrista.

    

Unicornio, con texto de Jorge Luis Borges y realización de José Joaquín Beeme.

Versos negros, de Pilar Pedraza, realizado por José Joaquín Beeme

LA TORRE DEGLI ARABESCHI

El sábado 26 de marzo de 2011, el microeditor zaragozano residente en Italia, José Joaquín Beeme, presentó y expuso su labor el Centro de Arte Moderno de Madrid. El título de la muestra fue "Andarines de su órbita, libros peregrinos de La Torre degli Arabeschi".

 

 

 

José Joaquín Beeme es ilustrador y realizador de vídeo de la Comisión Europea, ha sido periodista cultural de Diario 16. Nuevo Diario del Júcar y fundador de las editoriales Unaluna y Altre Latitudini. Máster en Historia y Estética de la Cinematografía; licenciado en Derecho. Sus trabajos (ilustraciones, carteles de cine, poesía-objeto, grabados, máscaras, plaquettes) han podido verse en los festivales de cine de Zaragoza y Huesca, palacio de Valdeparaíso en Almagro, Museu del Cinema / Col.lecció Tomàs Mallol en Girona, Cinemas Renoir, Villa Frua del lago Mayor, Arcumeggia Paese Dipinto, Carmagnola del Piamonte, castillo de Pietrarubbia en Montefeltro, bienal de arte de Fiastra-Macerata, Joint Research Centre de la UE, Torrione de la República de San Marino, Bellprat Vila del Llibre en Barcelona, Casteldelci-Rímini, etc. Ha escrito los libros Cuenca, mon rêve, Heteronomías, Milhojas de cine, Síndrome Sur (premio a la creación literaria IET-CSIC), Vitadietro, Dos epifanías, Palabrario atrabiliario... Desde hace diez años vive y trabaja en Italia, junto al lago Maggiore.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PLAQUETA DE NORBERTO LUIS ROMERO

Hay gestos que delatan a las personas. Y Norberto Luis Romero, siguiendo el ejemplo de José Joaquín Beeme, ha decidido unir arte y literatura en ediciones no venales, plaquetas de cinco ejemplares de alguno de sus relatos.
Arte como regalo y como símbolo. Arte como objeto, agradecimiento, festividad de la amistad y la palabra. Arte contracorriente y al margen en esta edad bárbara -como la ha definido Ramón Acín- encerrada en lo banal, lo perecedero, la modernidad virtual y el exceso de velocidad.
Contra eso Norberto Luis Romero y sus manos. Hilo, cartulina, papel y tijera. Gesto, locura, papiroflexia. Libros mínimos hechos a mano; objetos raros, singulares; fortuna sin precio para poner a salvo de la avaricia de Lucas Corso y todos los mercenarios bibliófilos.
Gesto y forma; papel y símbolo. Creación multiplicada por dos. Doble valor: objeto y contenido. El objeto excepcional creado por Norberto como guarida personal para un relato suyo: “La siesta obligada”.
Forma e idea: Un relato conformando un cuerpo único. Libro en singular. Relato como reedición personal, rescate o novedad, pieza fuera de colección, estilo y palabra.
Y Norberto en su “Siesta obligada” que nos lleva a un cuarto en penumbra hasta donde llegan los perfumes y los sonidos que están afuera. A una habitación a oscuras y en silencio donde escucharemos la respiración violenta, ronca y dificultosa de un niño herido y vivo. Con el aliento extraviado en los rincones del techo. Una habitación, caja oscura a la luz de una vela, con el retrato coloreado de una mujer muerta y una Virgen. Y las sombras colándose y meciéndose por las rendijas de los postigos.
Y las palabras de Norberto que nos dejan dentro y nos llevan afuera. Sombra y luz. Dentro, junto al niño y la angustia amenazante de una enfermedad como una tela de araña. Tuberculosis de la que se habla en voz baja y se conoce su tos de agonizante escupiendo sangre. Interior desde el que se escuchan los ruidos del exterior, la vida, la calle, el sol, los gritos de otros niños jugando, crueles cazadores de frágiles mariposas. Sanatorio, valle al norte de aire sano y limpio. Miedo, vuelo, veneno en los pulmones y muerte. Habitación desde la que se oyen las voces de los demás hablando y callando. Interior y exterior aleteando en los sonidos de las palabras de Norberto. Aire espeso, silencio, padres de visita cada seis meses, violetas, jazmines; ratones muertos y chicharras. Angustia de niño vivo que no quiere dormir la siesta de los enfermos. Angustia que gira y se enrosca en las palabras de Norberto. Veneno y miedo, niño vivo que pide que la despiadada araña escoja otra presa para llevarse al fondo de su cueva.

Norberto Luis Romero. “La siesta obligada”. Relato en Plaqueta personal de cinco ejemplares.


29/09/2010. Reseña de Luis Borrás aparecida en su blog
Aragón Literario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NORBERTO Y ÁNGELES

Supongo que vivir se trata de esto. Del regalo de la amistad. De la empatía, la afinidad. De los detalles que materializan sin precio de venta al público el valor de lo indeleble.
Tal vez, dentro de muchos años, nadie lo entienda. No sean más que papeles coloreados con notas manuscritas. Flores marchitas, excentricidades, rarezas, arte mínimo, curiosidad. Tal vez nuestra única obligación sea explicar su valor, salvarlo de la hoguera o el cubo de la basura, darle la inmensidad de su valor, el porqué está ahí, ocupa ese lugar. Enseñar a los demás a mirar, hacerles entender, apreciar su valor sin cuantía en moneda de curso legal, su significado.
Lo que sí sé seguro es que mi suerte es disfrutarlo, compartirlo, vivirlo con emoción. La suerte de que forme parte de mi anonimato.
Tal vez no debería hacer público lo privado. Tal vez alguien se pregunte ¿y a mí que me importa?, pero no encuentro otra forma de mostrar mi gratitud. ¿De qué sirve vivir sin emoción ni agradecimiento? Y eso significa hablar de esta plaqueta, hablar de Norberto Luis Romero y su editora liliputiense, lúdica y casi siempre onfálica y sin ánimo de lucro: "Las puertas del hacedor". Libros objeto hechos a mano, actos de cariño, regalos de amistad. Tardes, días, horas de Norberto gastadas en pensar el diseño. Tiempo regalado para construir objetos únicos. Celebración de la amistad, declaración de amor a la literatura. Forma de darle un significado a la palabra arte, una manera distinta de darle un significado a la palabra libro, a la palabra relicario, a la palabra joyero.
Y dentro un relato de Ángeles Prieto Barba, “El milagro de la santa” dedicado a Daniel Moyano. Un relato contado por una niña gaditana con una protagonista argentina: Eva Perón. Un relato blanco y azul. Regalo de Norberto a Ángeles. Regalo de Ángeles a sus amigos.
Y dentro la prosa de Ángeles, un cuento que habla de mujeres y recuerdos. De la vida vista desde los ojos de una niña. Del padre, el hogar, la familia, el presente y los deseos que se piden al futuro. Un relato que cuenta un día especial, de esos que nunca se olvidan y que nos permiten tropezarnos con la historia; esa que se escribe en los libros de texto, esa que guarda los pétalos de las flores secas, pétalos de tela cosidos a mano, pétalos entre las hojas de un libro.
Un relato que habla de hambre y olores. De la pobreza, el olor del hambre. De milagros profanos. De lo excepcional y la fortuna que no tiene un precio. Un homenaje a Cádiz y a sus calles, sus barrios y sus nombres. Que habla de hermanas mayores, mujeres y destino obligado, novios, emigración, ventura, América. Época, futuro gris, hombres domésticos, aspiraciones.
Un relato en el que Ángeles me habla de una niña rebelde, distinta, una niña vestida de domingo un día en el puerto para ver a una santa con el pelo teñido. Niña anónima y única entre una multitud de uniforme. Oro y luto. Blanca y azul.
Una niña con palabras rebeldes guardadas en sus bolsillos remendados. Palabras, mirada, corazón lejos de lo evidente y lo aparente. Niña que espera arrancarle al futuro algo distinto, sin valor material, sin precio de venta al público. Mujer que no quiere parecerse a nadie, copiar a nadie, olvidarse de nada, pedir nada.
Un día de fortuna, de historia sin princesas del pueblo. Día viejo sin mercado, casquería, vergüenza ajena y presente zafio.
Un día de papel y olor nuevo. Perfume, aroma; regalo y agradecimiento.

 

22/03/2011. Reseña de Luis Borrás aparecida en su blog Aragón Literario