Verano tórrido de 2010. La pereza mental
se impone y como reposo a la escritura pero sin abandonar el hacer
diario, a la vez que me distraigo y recupero mi antigua capacidad de
trabajo manual, decido afrontar la creación plástica con la
realización de plaquetas o libros objetos de algunos de mis cuentos,
en ediciones de 5 ejemplares numerados y firmados. Utilizo Photoshop
porque la capacidad de dibujar la perdí, y el armado, recorte,
encuadernado, etc., lo realizo manualmente. Debo la inspiración de
esta vía de escape a los amigos y escritores José Joaquín Beeme,
maestro en esta labor creativa con su microeditora "La Torre degli
Arabeschi", a Rosalba Campra, también hacedora de libros, y al trabajo
similar de Raúl Manrique y Claudio Pérez, del "Centro de Arte
Moderno", cuyas creaciones son igualmente fascinantes.
Nace así al cabo de unos meses la editora
liliputiense, lúdica, a menudo onfálica y sin ánimos de
enriquecimiento, para gloria de las vanidades, con tiradas que oscilan
entre los cinco y doce ejemplares.
Verano de 2011. Ha transcurrido un año
desde la creación de la editora y lo que en principio tuvo una
inconsciente finalidad de evasión, se ha convertido en imprescindible
tarea y fuente de placer, en la que recupero mi inclinación por la
plástica. Nuevos planteamientos y objetivos hacen que mi visión del
libro objeto vaya afinándose con cada nuevo ejemplar y a medida que
vislumbro y perfilo su poética.